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RECICLAJE: en qué contenedor va cada residuo

De la ‘A’ a la ‘Z’ te explicamos en qué contenedor va cada residuo.


El proceso de separar los envases en los contenedores correspondientes aún sigue generando dudas entre los ciudadanos. A continuación, te ofrecemos una guía para despejar cualquier tipo de duda.
¿Qué contenedor utilizarías para reciclar el envoltorio de un caramelo? ¿Y una cápsula de café, un DVD o una caja de zapatos? El hábito de separar los residuos y dejarlos en el contenedor adecuado conlleva numerosas ventajas para el medio ambiente, como la reducción de emisión de gases de efecto invernadero o el ahorro en materia prima, energía y agua.

En España se reciclaron un total de 1,3 millones de toneladas de envases domésticos en 2015, según el último informe de Ecoembes, situándonos casi 20 puntos por encima de los objetivos marcados por la Unión Europea. Asimismo, según el Estudio de Hábitos de Reciclaje de los Españoles elaborado por el Instituto Apolda, el 72,5% de los españoles asegura disponer en su hogar de más de un espacio para depositar los desechos, siendo uno de ellos para los envases que se destinan al contenedor amarillo. Sin embargo, a pesar de estos datos positivos, el proceso de separar los envases en los contenedores correspondientes aún sigue generando dudas entre los ciudadanos. A continuación, te ofrecemos una guía para despejar cualquier tipo de duda.

¿QUÉ SE RECICLA EN EL CONTENEDOR AMARILLO? 
Briks tanto de bebidas (leche, zumo...) como de productos de alimentación (de tomates, sopas...). - Envases de plástico: botellas de agua o de refresco, gel de baño, champú... - Envases metálicos: latas de conserva, de refrescos o sprays de cosmética personal.

¿QUÉ SE RECICLA EN EL CONTENEDOR AZUL? 
Otro de los contenedores más utilizados en España para la separación de desechos es el azul, destinado al papel y al cartón. Algunos ejemplos de residuos que se deben depositar son: - Folios, libretas, periódicos, revistas, papel de regalo o sobres. - Cajas de zapato, cajas de cereales o galletas y cualquier otro tipo de piezas de cartón. Sin embargo, los papeles manchados de grasas, los papeles plastificados o los pañuelos y toallas de papel sucios no se deben depositar en este contenedor ya que los restos orgánicos dificultan o incluso impiden el reciclado.

¿QUÉ SE RECICLA EN EL CONTENEDOR GRIS? 
El contenedor gris, que en algunas localidades es verde oscuro, está destinado a aquellos residuos que no entran en ninguno de los contenedores anteriores y que, por tanto, no pueden reaprovecharse del mismo modo que materiales como el vidrio, el plástico, el cartón o el papel. Los restos de comida, el papel y el cartón sucios, los pañales, los tapones de corcho, los objetos de goma y la cerámica son algunos de los desechos que deberán depositarse en este contenedor.

¿QUÉ SE RECICLA EN EL CONTENEDOR NARANJA?
Se trata de un contenedor que aún no está muy extendido por lo que en algunas localidades es difícil de encontrar. Es utilizado para descartar el aceite de uso doméstico, que siempre deberá estar embotellado cuando se deposite en el contenedor. 

¿PARA QUÉ SE UTILIZA EL CONTENEDOR BLANCO?
También denominado Punto SIGRE, la mayoría de las farmacias de España cuentan con pequeños contenedores de color blanco ubicados en el interior de los establecimientos para depositar los medicamentos caducados, los que ya no se necesiten o los envases vacíos. Eso sí, la organización SIGRE recuerda que los fármacos siempre deben introducirse en la caja de origen y con el prospecto. ¿QUÉ SON LOS PUNTOS LIMPIOS? Son aquellos espacios reservados por los Ayuntamientos de cada municipio o ciudad española para almacenar aquellos residuos considerados como tóxicos para la salud o muy voluminosos para los contenedores de basura convencionales, como por ejemplo: - Pilas. - Aceites minerales de los coches. - Neumáticos. - Colchones. - Baterías. - Bombillas. - Radiografías. - Apàratos electrónicos. - Aerosoles. - Pinturas. - Termómetros. 

¿QUÉ HACER ANTE CASO DE DUDA? 
En caso de tener duda acerca de dónde depositar un residuo, siempre es mejor arrojarlo al contenedor de restos orgánicos (gris) para no entorpecer la labor del reciclaje. Ya en el vertedero suelen hacer una clasificación de los productos y todo aquello que se pueda reciclar se llevará a su destino correspondiente. Asimismo, los productos que lleven símbolos de un contenedor tachado deberán destinarse a los puntos limpios.

Gijon Contenedores. Transporte residuos Asturias



Contenedores de todo los tamaños para recogida de diferentes tipos de residuos de industria, basuras, plásticos, cartón, residuos de jardinería. 

• Transportista autorizado de residuos industriales y de construcción y demolición RCDs.
• Alquiler y movimiento de contenedores para todas las retiradas de escombros y basuras.
• Compromisos de gestión de residuos y planes de gestión de los mismos.
• Contenedores de 2 a 24 m cúbicos.
• Sacos de 1 metro cúbico.
• Venta de áridos (arena, gravilla, grava, redondo..,)
Contemax Contenor Asturias 







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Autorizaciones Transporte Residuos Asturias

Autorizaciones Contém Gestión Verde:

► Autorización Transportista de Residuos no peligrosos por la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias. Exp 10/313/R.
► Autorización Transportista de Residuos Peligrosos por la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias. Exp 12/35/R
► Autorización (única empresa autorizada Asturias) para transporte de residuos de origen animal SANDACH y residuos de transporte marítimo MARPOL V y MARPOL VI  en el Puerto de Gijón.


Residuo Bolsas de Plastico

Cae un 80% la distribución de bolsas de plástico de un solo uso un año
En 2011, la Ley 22/2011 de 28 de julio de Residuos y Suelos Contaminados establece un calendario para la sustitución progresiva de las bolsas de plástico de un solo uso no biodegradables hasta su total prohibición en 2018.


Se cumple un año desde que las cadenas de supermercados españoles comenzaron a cobrar a sus clientes las bolsas de la compra, y los efectos de esta medida entre los fabricantes y los consumidores han sido radicales. Hasta entonces, los principales establecimientos venían repartiendo de forma gratuita estas bolsas de un solo uso. El resultado era una frecuencia de uso de una por cada cinco euros de compra, según datos de Asucova (Asociación de Supermercados de la Comunidad Valenciana), que al año suponía 13.500 millones de bolsas según datos de 2009 para el conjunto del país y 1.400 millones solo en la Comunidad Valenciana.


En  2011, la Ley 22/2011 de 28 de julio de Residuos y Suelos Contaminados establece un calendario para la sustitución progresiva de las bolsas de plástico de un solo uso no biodegradables hasta su total prohibición en 2018. A partir de ese momento, las empresas de distribución del sector de la alimentación empiezan a tomar medidas y prácticamente al unísono apuestan por cobrar este tipo de bolsas e introducen alternativas a éstas también previo pago. Entre estas alternativas, el plástico se ha posicionado como prácticamente la única opción, eso sí en otros tipos de formatos o material, bien bolsas reutilizables de plástico, bolsas reutilizables de rafia y las bolsas biodegradables.

Después de la campaña inicial sobre las bolsas de un solo uso se generó cierta confusión en los consumidores ya que se criminalizaba a los materiales plásticos como el causante del problema medioambiental. “Sin embargo, el concepto que se debe perseguir es el formato de bolsa y no el material. En este sentido el sector del plástico no sólo dispone de formatos compatibles con la legislación sino que además se ha demostrado que son los de menor impacto medioambiental, situación que las grandes cadenas de distribución conocen y que les ha motivado a seleccionarlos”, asegura Pedro Melgarejo, responsable de la línea de negocio de Envases y Embalaje del Instituto Tecnológico del Plástico AIMPLAS, Centro asociado a Fedit.

Un año después de la puesta en marcha de esta medida, el impacto en los consumidores y en los fabricantes de bolsas de un solo uso evidente: cada comprador utiliza una bolsa por cada 15 ó 20 euros de compra. Según Asucova, la reducción en el consumo de este tipo de bolsas ha sido del 80% de media, una cifra en la que coinciden los principales fabricantes, y que evidencia un uso más racional de las bolsas, pero al mismo tiempo un importante descenso en las ventas para éstos.

Hasta hace un año, España era el mayor productor de bolsas de un solo uso de la Unión Europea. Según datos facilitados por Anaip (Asociación Española de Industriales de Plásticos) un total de 350 empresas productoras componían el sector y daban empleo a 11.000 personas. Actualmente, las empresas que tenían mayor dependencia de las bolsas de un solo uso están buscando otras alternativas de negocio, aunque no todas se han podido abordar debido las inversiones necesarias para ello.

Fuera de España, la situación de las bolsas continúa siendo un motivo de discusión y debate en todo el mundo. En la Unión Europea se ha iniciado un proceso de reflexión sobre el consumo de bolsas de plástico de un solo uso y su impacto sobre el medio ambiente. Se van a analizar todas las opciones, incluso su posible prohibición en todos los países de la Unión Europea. Hasta el momento, cada país ha adoptado medidas diferentes que van desde el cobro de una tasa a los establecimientos que las distribuyan (como en el caso de Alemania, Irlanda, Israel o Reino Unido), hasta la prohibición total (en 2002 Bangladesh fue pionero y le siguieron Sudáfrica, la ciudad americana de San Francisco, China, México e Italia).

Plástico reutilizable: LA MEJOR ALTERNATIVA
El plástico es un material inerte, que no emite materias tóxicas y que es reciclable al 100%. En su uso en forma de bolsa de la compra es mucho más ligero que otros materiales como el papel y también más resistente al soportar 2.000 veces su propio peso, además de sus características de impermeabilidad. Según la Agencia del Medio Ambiente de Inglaterra y Gales la tradicional bolsa de plástico de un solo uso es la menos contaminante frente a las fabricadas con otros materiales. Así, la de algodón es la peor opción, ya que se debe reutilizar 131 veces para que su impacto sobre el calentamiento global sea inferior al de una bolsa de plástico no reutilizable. En el caso de las bolsas de rafia se deberían hacer al menos once usos, mientras las de papel tres veces (algo que en el sector de la alimentación resulta complicado teniendo en cuenta que suele haber productos húmedos que merman y limitan las propiedades del papel).

A pesar de estos estudios, España siguió adelante con la reducción y futura prohibición, lo que ha obligado al sector del plástico a reorientar su producción, destacando entre las opciones alternativas la bolsa de plástico reutilizable.

La bolsa de plástico tradicional reutilizable, está fabricada con polietileno como las de un solo uso, incluye en su composición al menos un 15% de material reciclado, emplea tintas no tóxicas, es 100% reciclable y en su elaboración se utiliza menos agua y se emite menos CO2 que para fabricar las tradicionales bolsas de un solo uso. Al ser una bolsa un 25% más grande (21 litros), con el doble de espesor que éstas y por lo tanto más resistente, se garantiza su reutilización al menos 15 veces. En última instancia, esta bolsa puede utilizarse para desechar la basura doméstica en el contenedor marrón/verde o los residuos de envase  en el contenedor amarillo. Además, está amparada en una normativa que permite su certificación.

Con un uso adecuado por parte de los consumidores, las bolsas reutilizables son, en la actualidad, una solución medioambiental óptima. La mejor, según demuestran estudios de ciclo de vida realizados sobre diferentes tipos de bolsas que hay en el mercado, como por ejemplo el informe emitido por el prestigioso Grupo de Investigación en Gestión Ambiental (GIGA) de la Universidad Pompeu Fabra. Este informe concluye que resulta más importante el número de veces que se reutilice la bolsa que el material con el que está confeccionada, y por eso la bolsa de polietileno reutilizada al menos 10 veces es la mejor opción si se compara con la bolsa de polietileno de un solo uso, con la de rafia, las de papel reciclado o las biodegradables.

Alternativas con barreras que superar
Además de las bolsas de plástico reutilizable existen otras opciones que han tenido y tienen barreras que superar pero que posicionan al plástico como alternativa válida de presente y de futuro.

Las bolsas de plástico biodegradable que sustituyen al plástico tradicional por productos naturales y renovables como la fécula de patata o el almidón de maíz, son una realidad que también encontramos en los supermercados, pero tienen un coste superior que dificulta su introducción de forma masiva. Además, la falta de información por parte de los consumidores puede ser un problema si son depositadas en el contenedor amarillo ya que dificultan el reciclado de ese contenedor.

Las bolsas fabricadas con plástico reciclado post-consumo son una alternativa que está regulada en países como Alemania, pero que en la distribución de alimentación española se ha visto frenada por las exigencias legislativas que deben cumplir los plásticos en contacto con alimentos. A pesar de esto, existe una legislación que permite el uso de plástico post-consumo y que en breve puede suponer una apertura a este tipo de productos.

Las bolsas de plástico oxo-degradables son bolsas de plástico convencional al que se aplica un aditivo para acelerar su descomposición. La repercusión en el precio final de este aditivo es mínima, pero actualmente no tienen una normativa de uso que las legitime como alternativa.

Las bolsas de rafia fabricadas mayoritariamente a partir de polipropileno trenzado, son bolsas de gran tamaño, que por su resistencia y durabilidad garantizan su reutilización, pero al estar fabricadas con distintos tipos de materiales plásticos su reciclado es más complicado.

“Como conclusión, las alternativas que vemos en los supermercados son todas fabricadas con materiales plásticos, pero lo más importante es que los consumidores seamos conscientes de que cuando cogemos y utilizamos estas bolsas de la forma adecuada estamos contribuyendo a la conservación del medioambiente”.

reciclaje residuos asturias


Cada asturiano recicla una media de 9,5 kg de envases al año

En Asturias se reciclaron 21.300 toneladas de envases en 2011, con una media de 9,5 kilos de envases ligeros por persona (envases de plástico, latas y briks) en el contenedor amarillo, según ha destacado hoy el Consorcio de Gestión de Residuos regional (Cogersa).
En Asturias entre 2010 y 2011 el nivel de errores en el contenedor amarillo descendió un 11,3 %.
Estos datos los ha extraído Cogersa del último informe anual de de Ecoembes, la organización encargada de la recuperación y el reciclaje del contenedor amarillo y el contenedor azul (papel y cartón).
En Asturias se reciclaron 21.300 toneladas de envases a través de los 8.500 contenedores que hay disponibles.
El 76 % de los asturianos aseguran separar en el contenedor amarillo y el 80 % en el contenedor azul.
Cada ciudadano aportó una media de 9,5 kilos de envases ligeros (envases de plástico, latas y briks) en el contenedor amarillo, una cantidad que se mantiene en relación a 2010.
Mientras, la media de envases de cartón y papel depositada en el contenedor azul fue de 22 kilos por habitante al año, algo inferior a la registrada el año pasado como consecuencia de la caída del consumo por la crisis y a la proliferación de hurtos en los contenedores azules.
La tasa de impropios -o residuos incorrectamente depositados- en el contenedor amarillo en Asturias registró en 2011 un 23 %, lo que supone un descenso de 11,3 % respecto a 2010 (26 %).

Reciclaje Envases España


Así, la tasa de reciclaje de envases domésticos alcanza el 68,3 por ciento. En total, los 1,213 millones de toneladas de envases depositados en los 500.000 contenedores equivaldría a llenar 90 estadios de fútbol.



Los españoles reciclaron 7 de cada 10 envases domésticos en 2011, es decir, que depositaron 1,2 millones de toneladas de envases en el contenedores azul y amarillo, lo que representa un incremento del 3,6 por ciento respecto a 2010, según datos presentados este jueves por Ecoembes con motivo del Día Mundial del Reciclaje.
   Así, la tasa de reciclaje de envases domésticos alcanza el 68,3 por ciento. En total, los 1,213 millones de toneladas de envases depositados en los 500.000 contenedores equivaldría a llenar 90 estadios de fútbol.
   Desde que hace catorce años comenzó la gestión ambiental de Ecoembes, se ha evitado la emisión a la atmósfera de más de 11,5 millones de toneladas de CO2, con un reciclaje total de 11,7 millones de toneladas de envases. La cifra representa un ahorro de 13,3 millones de Mwh, es decir, la energía consumida por los habitantes de Valencia y Bilbao durante un año, o al consumo anual de agua de 5,5 millones de ciudadanos (314 millones de m3).
   Al mismo tiempo, Ecoembes subraya que los resultados de 2011 reflejan que los españoles además de reciclar más "cada vez lo hacen mejor", lo que unido al trabajo en materia de sensibilización y educación ambiental ha permitido reciclar en 2011 el 50 por ciento de todos los envases de plástico (344.589 toneladas); el 77 por ciento de los envases de metal (255.000 toneladas) y el 82 por ciento de los envases de papel y cartón (607.767 toneladas).
   Además, la organización apunta que cada ciudadano aportó 11,3 kilogramos de envases de plástico, metal y bricks en el contenedor amarillo cada año. Mientras, la media de envases de papel y cartón en el contenedor azul fue de 18 kilogramos por habitante y año.
   Ecoembes mantiene 103 convenios con administraciones públicas para que los ciudadanos depositen sus envases en los contenedores azul y amarillo. Asimismo, un total de 12.088 empresas, con su participación a través del Punto Verde, constituyen el tercer eslabón de la cadena de reciclaje de envases en nuestro país, permitiendo reciclar los envases que ponen en mercado una vez que éstos se convierten en residuos.
   Con estos datos, Ecoembes destaca que España se sitúa "entre los países que mejor reciclan envases en Europa", ya que se sitúa en 13 puntos por encima de la tasa establecida por la Unión Europea, que fija un objetivo del 55 por ciento.
   Por otro lado, Ecoembes añade que, por su naturaleza de entidad sin ánimo de lucro, emplea sus ingresos en el desarrollo de sus competencias. En este contexto, cerró 2011 con unos ingresos de 418 millones de euros, la mayoría procedentes por las aportaciones de punto verde. En el ejercicio tuvo unos gastos de 421 millones de euros, de los que la "práctica totalidad" se destinaron a convenios con entidades locales que financian la recogida selectiva.

INVESTIGACIÓN EN ECODISEÑO

   Igualmente, en su presentación de resultados Ecoembes ha valorado la "creciente conciencia ecológica" de los ciudadanos, que ha traído consigo que den mayor importancia cada vez a los envases que son sostenibles.
   Por ello, la entidad apoya a las empresas para que impulsen medidas de reducción de la huella ambiental de sus envases desde su proceso de fabricación, mediante la reducción de peso y la incorporación de materiales reciclados, así como el fomento de la reutilización.
   En este sentido, apunta que en el último Plan de Prevención (2009-2011) las empresas llevaron a cabo 8.200 medidas que han hecho posible reducir más de 100.000 toneladas de materias primas

Contenedores Oviedo Gijon Aviles residuos escombro

Contedores Asturias Contém Gestión Verde SL  es la empresa líder del sector de la recogida y transporte de residuos inertes en Asturias, con 20 años de experiencia y reconocido prestigio, en continúa evolución para la prestación de una amplia variedad de servicios consistentes en la recogida y transporte de contenedores de obra de diversas capacidades, movimientos de tierra, derribos, excavaciones, alquiler de diversa y moderna maquinaria de obra, miniexcavadoras, retropalas, dumpers, etc... Contando para ello con una experta plantilla de personal altamente capacitado para la prestación de todos los servicios expuestos.
Empresa de transporte residuos y escombros en Asturias, Meres Siero, Llanera contenedores
Para todo ello contamos con la autorización de la Consejería de Medio Ambiente para el transporte de residuos en la CCAA de Asturias  y la confianza de diversas entidades administrativas públicas y organismos oficiales entre quienes cuenta con algunos de sus más fieles clientes, tales como El Principado, La Autoridad Portuaria de Gijón, Ayuntamientos de Gijón, Carreño...  así como de las más prestigiosas empresas de nuestra zona entre las que podemos destacar FCC, FERROVIAL,  EL CORTE INGLÉS, AQUALIA, MAREPA,  entre muchas otras a las que debemos agradecer que sigan confiando en nosotros y contando con nuestros servicios.





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clases de residuos

Clases de Residuos

Según su procedencia

  • De derribo
Son los materiales y productos de construcción que se originan como resultado de las operaciones de desmontaje, desmantelamiento y derribo de edificios y de instalaciones.
También deben ser considerados aquí los residuos parciales, originados por los trabajos de reparación o de rehabilitación. En conjunto, los residuos de derribo son los que tienen mayor volumen y peso en el total de residuos generados por la actividad constructora.
  • De construcción
Son los que se originan en el proceso de ejecución material de los trabajos de construcción, tanto de nueva planta como de rehabilitación o de reparación.
Su origen es diverso: los hay que provienen de la propia acción de construir, originados por los materiales sobrantes: hormigones, morteros, cerámicas, etc. Otros provienen de los embalajes de los productos que llegan a la obra: madera, papel, plásticos, etc. Sus características de forma y de material son variadas. En este apartado también situaríamos la parte de residuos de rehabilitación correspondientes a la fase de construcción.
  • De excavación
Son resultado de los trabajos de excavación, en general previos a la construcción.
La composición de estos residuos es menos variable que la de los dos grupos anteriores. Tienen una composición más homogénea y son de naturaleza pétrea: arcillas, arenas, piedras, hormigones y obra de fábrica de los cimientos de la edificación existente.
Se podría dar el caso que estos materiales estuvieran contaminados por materiales tóxicos procedentes de procesos industriales desarrollados en el propio solar o en emplazamientos adyacentes.

Según su naturaleza

  • Residuo inerte
Son los que no presentan ningún riesgo de polución de las aguas, de los suelos y del aire.
En general están constituidos por elementos minerales estables o inertes, en el sentido de que no son corrosivos, irritantes, inflamables, tóxicos, reactivos, etc. En definitiva, son plenamente compatibles con el medio ambiente. Los principales materiales que forman los residuos de construcción son de origen pétreo, y, por lo tanto, inertes. Pueden ser reutilizados en la propia obra o reciclados en centrales recicladoras de áridos mediante un sencillo proceso mecánico de machaqueo.
  • Residuo banal o no especial
Son los que por su naturaleza pueden ser tratados o almacenados en las mismas instalaciones que los residuos domésticos.
Esta característica los diferencia claramente de los residuos inertes y de los que son potencialmente peligrosos, porque determina sus posibilidades de reciclaje. De hecho, se reciclan en instalaciones industriales juntamente con otros residuos y pueden ser utilizados nuevamente formando parte de materiales específicos de la construcción o de otros productos de la industria en general.
  • Residuo especial
Existen residuos de construcción que están formados por materiales que tienen determinadas características que los hacen potencialmente peligrosos y que pueden ser considerados como residuos industriales especiales.
Son potencialmente peligrosos los residuos que contienen substancias inflamables, tóxicas, corrosivas, irritantes, cancerígenas o que provocan reacciones nocivas en contacto con otros materiales. Estos residuos requieren un tratamiento especial con el fin de aislarlos y de facilitar el tratamiento específico o la deposición controlada.

Agentes que Intervienen

  • Productor
Es el propietario del inmueble o estructura que origina los residuos.
El productor es toda persona física o jurídica que produce residuos con su actividad constructora, aunque no se proceda a un derribo previo. En realidad, coincide con el propietario de la construcción objeto de derribo o con el promotor de la acción de construir.
  • Poseedor
Es el titular de la empresa que efectúa las operaciones de derribo, construcción, rehabilitación, excavación y otras operaciones generadoras de residuos, o la persona física o jurídica que los tiene en posesión y que no dispone de la condición de gestor de residuos.
El poseedor es quien ejecuta materialmente los trabajos de desmontaje, desmantelamiento y derribo de un edificio, o bien los trabajos de construcción. No recibe esta consideración si, además, es el gestor de residuos. Normalmente es la empresa constructora o la encargada del derribo.
  • Gestor
Es el titular de las instalaciones en que se efectúan las operaciones de valorización de los residuos o en las que se lleva a cabo la deposición de los residuos.
En realidad, los gestores son los titulares de las plantas de reciclaje, de tratamiento de residuos o de vertederos. La titularidad de estas instalaciones puede ser pública o mixta, con participación de los propios ayuntamientos, instituciones del Gobierno Autónomo y empresas privadas, como por ejemplo las organizaciones empresariales del sector. También pueden ser exclusivamente privada.

Las Operaciones

  • Operaciones in situ
Son operaciones de desconstrucción y de separación y recogida selectiva de los residuos en el mismo lugar donde se producen.
Estas operaciones consiguen mejorar las posibilidades de valorización de los residuos, ya que facilitan el reciclaje o reutilización posterior. También se muestran imprescindibles cuando se deben separar residuos potencialmente peligrosos para su tratamiento específico.
  • Separación y recogida selectiva
Son acciones que tienen por objetivo disponer de residuos de composición homogénea, clasificados por su naturaleza -hormigones, obra de fábrica, metales, etc.-, de manera que facilitan los procesos de valorización o de tratamiento especial.
El objetivo común de estas acciones es facilitar la valorización de los residuos. Para conseguir un mejor proceso de reciclaje es necesario disponer de residuos de composición homogénea, sobre todo exentos de materiales potencialmente peligrosos. Por esta razón deben ser separados de otros materiales con los que van mezclados y clasificados por su diferente naturaleza, según las posibilidades de valorización que hayamos escogido. Es asimismo objetivo de estas acciones recuperar en el mejor estado posible los elementos de construcción que sean reutilizables.
  • Desconstrucción
Es un conjunto de operaciones coordinadas de recuperación de residuos de derribo con el fin de minimizar el volumen destinado al vertedero.
La desconstrucción no tiene un único modelo de definición. En realidad admite diversos modelos y grados de intensidad en cada una de las operaciones. Éstos vendrán determinados por las características materiales de la construcción objeto de desconstrucción, por el incremento del coste del derribo a fin de que éste sea más selectivo, por la repercusión que ejercen estas operaciones en el valor de los residuos resultantes y por el coste final del producto. Este coste ha de poder competir en el mercado con el de un material equivalente pero nuevo.
En definitiva, para conseguir un material reciclado de calidad aceptable y aprovechar de modo eficaz los elementos reutilizables, el proceso de demolición de un edificio es indisociable de la separación selectiva y de la desconstrucción.

Alternativas de Gestión

  • Valorización
Dar valor a los elementos y materiales de los residuos de la construcción es aprovechar las materias, subproductos y substancias que contienen.
La valorización de los residuos evita la necesidad de enviarlos a un vertedero controlado y también evita que desaprensivos los eliminen mediante el sistema de vertido incontrolado en el suelo.
Una gestión responsable de los residuos debe perseguir la máxima valorización para reducir tanto como sea posible el impacto medioambiental. La gestión será más eficaz si se incorporan las operaciones de separación selectiva en el mismo lugar donde se producen, mientras que las de reciclaje y reutilización se pueden hacer en ese mismo lugar o en otros más específicos.
  • Deposición de los residuos
Los residuos que no son valorizables son, en general, depositados en vertederos.
Los residuos siempre constituyen un estorbo, pero en algunos casos, además, son de naturaleza tóxica o contaminante y, por lo tanto, resultan potencialmente peligrosos. Por esta razón los residuos deben disponerse de manera tal que no puedan causar daños a las personas ni a la naturaleza y que no se conviertan en elementos agresivos para el paisaje.
Si no son valorizables y están formados por materiales inertes, se han de depositar en un vertedero controlado a fin de que al menos no alteren el paisaje. Pero si son peligrosos, han de ser depositados adecuadamente en un vertedero específico para productos de este tipo y, en algunos casos, sometidos previamente a un tratamiento especial para que no sean una amenaza para el medio.
  • Reutilización
Es la recuperación de elementos constructivos completos con las mínimas transformaciones posibles.
La reutilización no solamente reporta ventajas medioambientales sino también económicas. Los elementos constructivos valorados en función del peso de los residuos poseen un valor bajo, pero, si con pequeñas transformaciones -o mejor, sin ellas-, pueden ser regenerados o reutilizados directamente, su valor económico es más alto. En este sentido, la reutilización es una manera de minimizar los residuos originados, de forma menos compleja y costosa que el reciclaje.
  • Reciclaje
Es la recuperación de algunos materiales que componen los residuos, sometidos a un proceso de transformación en la composición de nuevos productos.
La naturaleza de los materiales que componen los residuos de la construcción determina cuáles son sus posibilidades de ser reciclados y su utilidad potencial. Los residuos pétreos -hormigones y obra de fábrica, principalmente- pueden ser reintroducidos en las obras como granulados, una vez han pasado un proceso de criba y machaqueo. Los residuos limpios de hormigón, debido a sus características físicas, tienen más aplicaciones y son más útiles que los escombros de albañilería.
  • Tratamiento especial
Consiste en la recuperación de los residuos potencialmente peligrosos susceptibles de contener sustancias contaminantes o tóxicas a fin de aislarlos y de facilitar el tratamiento específico o la deposición controlada.
También forman parte de los residuos de construcción algunos materiales que pueden contener substancias contaminantes, e incluso tóxicas, que los llegan a convertir en irrecuperables. Además, la deposición no controlada de estos materiales en el suelo constituye un riesgo potencial importante para el medio natural.
Los materiales potencialmente peligrosos deben ser separados del resto de los residuos para facilitar el tratamiento específico o la deposición controlada a que deben ser sometidos. Siempre es necesario prever las operaciones de desmontaje selectivo de los elementos que contienen estos materiales, la separación previa en la misma obra y su recogida selectiva.

Financiación

  • Costes de gestión
La gestión de los residuos tiene un coste económico que fundamentalmente aparece determinado por los costes de la valorización y deposición de los residuos.
Los residuos destinados al abandono deben librarse a un gestor autorizado, al que se ha de abonar el coste de gestión. El coste total de la misma es el resultado de la suma de los costes de la separación y recogida selectiva en el lugar en que se producen más los costes de gestión debidos a la valorización y deposición de los residuos. En general, la distancia desde la obra en que se producen los residuos hasta la instalación donde se efectuarán estas operaciones y las posibilidades reales de valorización de los residuos serán determinantes en el coste total de la gestión.
No obstante, el análisis completo de los costes de gestión de los residuos debería tener en cuenta los costes indirectos que se originan si los residuos no se reutilizan en la propia obra. En este caso se deberá contar igualmente que el coste verdadero de la deposición de los residuos debe incluir la suma de:
-El precio de compra y transporte de los nuevos materiales que se utilizarán en lugar de los residuos despreciados.
-El coste de almacenaje, transporte y evacuación de los residuos.
  • Fianza
Garantía para asegurar que el productor y el poseedor de los residuos cumplirán sus obligaciones.
Las operaciones de gestión de residuos tienen un coste que es necesario financiar. El productor y el poseedor del residuo tienen la obligación de depositar una fianza, salvo el caso de que gestionen los residuos en plantas autorizadas de su titularidad o de titularidad de las organizaciones empresariales del sector de la construcción de las que sea miembro. También estarán exentos si la planta es de titularidad del ente local que otorga la licencia.
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